En este “renacentista” artículo, reflexionaremos acerca de la importancia del Cristianismo en la sociedad, tomando en cuenta la “posible” reciente muerte de Benedicto XVI. Sin embargo, no será un análisis teológico-religioso-mágico, si no histórico-diplomático. Trataremos de responder el para qué del cristianismo en el arte de la política.
Para estudiar e indagar sobre Historia,
debemos de despojarnos de nuestra naturaleza humana para lograr llegar a la
verdad absoluta. Obviamente, se trata de un ejercicio imposible puesto que
nuestra realidad es construida desde nuestra mente. ¿O acaso los números y simbologías existirían
de no ser por nuestra misma existencia interventora?
Por
tal motivo, un problema que existe y persiste desde hace centenares de años,
son las creencias religiosas y su rol en el mundo. De la historia misma de las
religiones en general, vemos sus orígenes, complementaciones o
suplementaciones. Desde la asimilación del cristianismo de deidades y
festividades paganas, hasta la adopción de religiones milenaristas o incluso de
la TV evangelizadora. Todo ello, implica un gran problema en la sociedad, ya
que, hemos visto y tomado conocimiento de los horrores que se hicieron y hacen
en nombre de Dios, hasta las grandes estafas y manipulaciones. ¿Quién tiene el
conocimiento real acerca del conocimiento metafísico? ¿los sacerdotes
católicos, los pastores evangélicos, los pai umbanda, Aleister Crowley? Después
de todo, las religiones son como las identidades. Son dinámicas, destructibles
o transmutables.
Respecto
a esto último, lo cual en este caso será sinónimo de “ir al grano”, es donde se
hace presente el Cristianismo y su historia. El mismo, se origina con Jesús
“Cristo”, es decir, ungido por Dios. Dicho movimiento, como sabemos, fue
bastante impactante para la sociedad (bajo el Principado romano), lo que llevó
a la crucifixión de Jesús. Adelantándonos en el tiempo, en épocas cercanas a la
Edad Media (Antigüedad Tardía), ya en la era del Dominado romano, vemos que el
Cristianismo ha tomado posición con cada vez mayor peso. La expansión del
Cristianismo, se ha dado gracias a su discurso que resultaba muy revolucionario
para su momento: Sólo existe un solo Dios, y en el Cristianismo está la verdad
absoluta. Para contextualizar, en el Imperio Romano, se estaba permitido
ejercer una religión no romana, siempre y cuando, también se cumpla la
“Religión Cívica”, o sea, culto a los emperadores y demás, es decir, se trató
de un “Sincretismo”. No obstante, el Imperio Romano no siempre fue un estado
con una religión politeísta, ya que, nos encontramos con el caso del emperador
Aureliano que; al igual que Naram-Sin, rey mesopotámico del 3er milenio antes
de Cristo; se atribuye un título divino, por lo que, Aureliano, pasa a ser
“Deus”, vinculado con el culto al “Sol Invictus”, con el fin de tomar posición
ideológica en el extenso imperio. Lo anteriormente mencionado, nos permite
contemplar, grosso modo, que contextualmente el Imperio Romano ya tenía
bastante construido el concepto de un Monoteísmo, algo que defiende el
Cristianismo, por lo que “el rompecabezas ya está listo”.
Lentamente,
el cristianismo se vuelve cada vez más popular gracias a los Apologetas, los
Santos, y los Mártires, como medio de propagación del mismo. A tal punto que,
en la cúpula del Imperio Romano, el emperador Cómodo se encuentra acompañado
por cristianos. Luego, el emperador Galieno da pie al “Edicto de Tolerancia” al
cristianismo (recordemos que era una creencia perseguida, especialmente por
Nerón, Decio, Diocleciano, Valeriano, entre otros), para después convertirse en
religión oficial, por parte de Teodosio I, y finalmente, será Constantino I (El
Grande), quien adopta el cristianismo. Por ende, la organización de la Iglesia
Católica Apostólica Romana, se basó en el Imperio Romano, y fue en parte su
continuación o supervivencia.
Llegamos
a la esencia de la cuestión. El Cristianismo se hace presente como herramienta
estratégica para la política exterior. Ya en la Edad Media, el mapa de Europa
Occidental del Siglo II, es muy diferente al del Siglo IX, por ejemplo. Esta
diferenciación se originó con la llegada de los “Pueblos Bárbaros” (también
llamados generalmente Germánicos), quienes atravesaron hacia inicios de la Edad
Media (S.V) las fronteras del Imperio y comenzaron a constituirse en una gran
multitud de reinos. Para ese entonces, el Imperio Romano Occidental había
colapsado y sobrevive el Imperio Bizantino (Oriental). Previo al ingreso de los
“Germánicos”, en la zona de frontera entre estos y los romanos, se daban
intercambios comerciales, culturales, y esencialmente políticos. De ello,
surgen los llamados “Reinos Clientes”, los cuales, conformaban una suerte de
“Reinos Colchones”, que permitía crear una defensa fronteriza más barata para
el Imperio Romano. La misma, consistía en una serie de políticas exteriores y
diplomacia que acercaba a los reinos fronterizos con el Imperio, para evitar
los altos costes que implicaba la logística de los romanos. Si bien ser Reino
Cliente traía sus beneficios (subsidios y posibilidad de hacer carrera
militar), no todos aceptaron ser estados colchones. Por tal motivo, nos
encontramos ante un panorama donde la estratégica bélica implica un alto coste,
y se hace muy necesaria la construcción de redes diplomáticas para evitar
saqueos y ataques.
Para
ello, el cristianismo aparece como un “multiuso o navaja suiza” (pero que
funciona). La expansión del cristianismo, no se realizó enteramente a la fuerza
o a través de la “Santa Inquisición”, sino a través de la evangelización.
Cirilo y Metodio, entre muchísimos otros, lograron expandir el cristianismo en
la nueva Europa, ya que, semejante a la labor realizada por el misionero
Ulfilas y el uso del lenguaje gótico, los anteriores misioneros mencionados,
lograron difundir el cristianismo en los pueblos que se tenían como objetivo
geoestratégico (Rus de Kiev, Gran Moravia, Polonia, Escandinavia, etcétera).
Para ello, la Santa Sede, permitió la construcción de obispados y la
realización de misiones evangelizadoras, para cristianizar a la élite de un
pueblo determinado (entiéndase como una diplomacia, no como una simple
catequesis), o en caso contrario, cristianizar a la sociedad de dicho pueblo y
forzar a la élite (estos, por suposición, no desearían ser desplazados).
Esta
estrategia, fue muy útil a la hora de conseguir aliados y construir redes
diplomáticas que logre reemplazar las prácticas bélicas costosas del Imperio
Romano, ya que, incluso algunos estados comprendieron que, la cristianización,
sería la solución para “desarmar” al enemigo cristiano, por lo que, un pueblo
pagano cristianizado ya no sería objetivo de un desplazamiento de la élite por
la evangelización u objeto de ofensiva militar.
Sin embargo, con el pasar de los tiempos,
el cristianismo ha sufrido fracturas y variaciones que lo fueron diferenciando.
Aún así, en casos recientes, podemos ver la importancia del cristianismo como
elemento “diplomático”, en estos pequeños-grandes ejemplos:
● La
intervención del Papa Juan Pablo II en el Conflicto del Canal de Beagle
(Argentina-Chile)
● La
negativa a la llegada del Papa Francisco I a la Argentina durante el gobierno
del ex-Presidente Mauricio Macri (PRO) y su “frío” encuentro en Roma; pero si
la construcción de un vínculo con el Presidente Alberto Fernández (Frente de
Todos).
● La
conversión del ex-Presidente Carlos Menem del Islam al Cristianismo, para
lograr ser presidente bajo las normas de la Constitución Nacional (Art. 2).
Para
concluir, primeramente, me disculpo por la extensión y lo somero del artículo.
El cristianismo es un elemento importante para la Historia, y por tal motivo,
se desarrollan grandes tomos sobre el mismo, y con mucha profundidad. Aún así,
el objetivo es tratar de ilustrar que, el Cristianismo, no es solo una religión
más, sino una herramienta diplomática y obviamente, hegemónica (según la
sociedad). En segundo lugar, quiero dejar algunas preguntas para reflexionar:
● ¿Es
posible que la Iglesia Universal del Brasil haya permitido la presidencia de
Jair Bolsonaro?
● ¿Qué
ocurriría con la sociedad, si nuestro actual presidente pasa de ser católico a
ser musulmán o umbanda, por ejemplo?
Fuentes:
● La guerra que no fue, gracias a la intervención de Juan Pablo II
- Infobae
● Carbonell,
O.(s.f.) Una historia europea de Europa
● Musulmán por elección, católico por adopción y dos símbolos
religiosos en el féretro | Perfil
● InfoLEG - Ministerio de Justicia y Derechos Humanos - Argentina
● Visita: El Papa recibe a Macri solo 22 minutos y con gesto frío
| EL PAÍS Argentina (elpais.com)
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